FTX planea distribuir 11,4 mil millones de dólares a sus acreedores a partir del 30 de mayo, con un proceso ya iniciado para las reclamaciones menores a 50,000 dólares.
Muchos acreedores lamentan ser reembolsados en dólares en lugar de criptomonedas, ya que el aumento del mercado desde la quiebra refuerza su sensación de pérdida.
El proceso ha sido retrasado por una gran cantidad de reclamaciones dudosas y por la acumulación de intereses legales del 9% anual, aumentando la presión sobre los administradores.
Un proceso de reembolso largo y complejo
Más de dos años después del espectacular colapso de FTX, la plataforma de intercambio de criptomonedas se prepara para iniciar la segunda parte del reembolso a sus acreedores. Según documentos judiciales presentados esta semana en el estado de Delaware, los primeros pagos se harán el próximo 30 de mayo. En total, se han reunido $11.4 mil millones en efectivo para esta nueva etapa de compensación de las pérdidas causadas por la quiebra.
Entre los principales beneficiarios se encuentran inversores institucionales y empresas que almacenaron activos digitales en FTX. Los acreedores cuyas reclamaciones son menores a $50,000 ya han comenzado a recibir sus compensaciones, señal de que el proceso de reembolso está en marcha.
Descontento persistente entre los acreedores
Aunque la perspectiva de recuperar parte de los fondos perdidos es un alivio para algunos, también genera un amargo sentimiento. Muchos acreedores esperaban ser reembolsados en criptomonedas y no en dólares. Desde la quiebra de FTX en 2022, el precio de Bitcoin se ha multiplicado por más de cuatro, lo que acentúa el sentimiento de pérdida entre los usuarios perjudicados. Para muchos, recibir dólares hoy en día equivale a una doble penalización: haber sido despojados y perder la explosiva subida del mercado.
Cantidades astronómicas de reclamaciones dudosas
El proceso se ha visto gravemente ralentizado por el volumen colosal de solicitudes a procesar. Según el abogado a cargo del caso, Andrew Dietderich, FTX habría recibido ’27 quintillones’ de reclamaciones. La mayoría de ellas serían duplicadas o puramente fraudulentas, lo que complica aún más un proceso judicial ya complejo.
Esta cifra absurda —obviamente exagerada a propósito para resaltar el caos— refleja la dificultad de distinguir las solicitudes legítimas de los intentos de abuso en un contexto en el que la plataforma era antes una encrucijada de flujos financieros opacos.
La urgencia de pagar los intereses
Además de los reembolsos de capital, FTX también debe hacer frente a una creciente factura de intereses. Según la legislación, los acreedores con reclamaciones válidas tienen derecho a un interés anual del 9% mientras sus reclamaciones no sean resueltas. Una presión financiera adicional que incita a los administradores a acelerar el ritmo, especialmente porque los activos líquidos de la empresa, aunque sustanciales, generan un rendimiento modesto.
¿Se cerrará pronto este capítulo?
Con este segundo reembolso, se abre un paso crucial en uno de los escándalos financieros más resonantes en la historia de las criptomonedas. Pero más allá de los números, queda por ver si esta solución permitirá restaurar una forma de confianza en un ecosistema aún marcado por los excesos de la era de Sam Bankman-Fried. Para los miles de víctimas, el 30 de mayo podría marcar el comienzo de un alivio… o de un nuevo ciclo de frustración.