La caída de Bitcoin se aceleró el martes, cuando el activo cayó brevemente por debajo de los 73,000 dólares antes de rebotar alrededor de los 75,000 dólares. Esta nueva tendencia a la baja se produce en un momento en que los mercados de acciones estadounidenses, especialmente los valores tecnológicos y financieros, están experimentando una severa corrección, aumentando la presión sobre todos los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.
Por la tarde, Bitcoin experimentó una caída de alrededor del 5 % en la sesión. Ethereum cayó un 7 % hacia la zona de los 2,100 dólares, mientras que Solana volvió a caer por debajo de los 100 dólares, con una disminución de más del 7.5 %. El movimiento es amplio, sincronizado y refleja un desinterés generalizado hacia el riesgo.
Las acciones marcan el tono: el S&P en dificultades
La debilidad del mercado de criptomonedas se inserta claramente en un contexto más amplio. Las acciones relacionadas con la inteligencia artificial, los editores de software y el capital privado han sido duramente golpeados. Varias grandes capitalizaciones tecnológicas cayeron entre un 7 % y un 12 % en la sesión, mientras que los fondos temáticos expuestos al software registraron pérdidas de dos dígitos en una semana.
El segmento del capital privado tampoco se salvó. Los principales actores cotizados del sector experimentaron descensos entre el 6 % y el 10 %, prolongando una dinámica negativa que se viene dando desde hace varias semanas. Esta persistente debilidad alimenta dudas más profundas: las de un posible endurecimiento de la liquidez mayor al anticipado, a pesar de que, en apariencia, los indicadores macroeconómicos siguen siendo sólidos.
Un hecho en particular llamó la atención a finales de enero. Un fondo de deuda privada gestionado por un gran actor institucional anunció una depreciación de casi un 19 % del valor de sus activos. Para muchos inversores, esta señal actuó como un revelador, sugiriendo que algunas partes del sistema financiero son más frágiles de lo previsto.
Bitcoin sigue sin amortiguador
Cuando se produjo este anuncio, Bitcoin aún cotizaba alrededor de los 91,000 dólares. Desde entonces, la trayectoria ha sido casi lineal a la baja. El mercado de criptomonedas, ya debilitado por salidas de capital y una limpieza de apalancamiento, no ha encontrado ningún apoyo ante el deterioro del sentimiento general.
Las acciones relacionadas con activos digitales amplifican el movimiento. Las empresas de trading, custodia o tesorería de Bitcoin han caído entre un 5 % y más del 15 % en algunos casos, y algunas publicaciones de resultados solo han intensificado la desconfianza. El mercado ahora trata al sector cripto como una extensión de los valores tecnológicos, sin distinción alguna.
“Esto no es una corrección”
Para algunos observadores, el diagnóstico es aún más grave. Según ellos, el mercado de criptomonedas no está corrigiendo un exceso alcista, sino que está pasando por un verdadero invierno. Un entorno similar al de 2018 o 2022, marcado por una erosión prolongada de los precios, una pérdida de interés del público en general y una sensación de fatiga generalizada. En pocas palabras, un verdadero Bear Market.
Este tipo de fase no se mide en días, sino en meses. Históricamente, los mercados bajistas de cripto duran un poco más de un año. Si consideramos que el ciclo actual realmente cambió a principios de 2025, entonces el mercado podría estar acercándose a su fase terminal.
La paradoja del punto más bajo
Es aquí donde reside la paradoja. El final de los ciclos bajistas no se caracteriza por señales claras o tranquilizadoras. Más bien, se manifiesta en un clima de resignación, desánimo y desinterés casi total. ¿Qué refleja el ambiente actual?
A corto plazo, la volatilidad sigue siendo alta y el Bitcoin sigue siendo vulnerable a nuevas sacudidas hasta que los mercados de acciones se estabilicen. A medio plazo, sin embargo, la cuestión ya no es cuánto más puede bajar el mercado, sino cuánto tiempo tendrá que durar esta fase de purga antes de dar paso a un nuevo ciclo.