Groenlandia: Una crisis transatlántica en desarrollo

Donald Trump vincula explícitamente su deseo de controlar Groenlandia con su fracaso en el Premio Nobel de la Paz, mencionando un cambio hacia un enfoque basado no solo en la paz.

Una escalada verbal con consecuencias muy reales

El mensaje fue enviado en respuesta a una protesta del Primer Ministro noruego, Jonas Gahr Støre, que se oponía a las amenazas de aranceles de Washington contra Noruega y otros países europeos que participaron en ejercicios militares en Groenlandia. Støre confirmó la autenticidad del mensaje, inicialmente revelado por medios estadounidenses, e indicó haber solicitado una conversación telefónica urgente para calmar la situación.

Esta declaración marca una ruptura clara con las prácticas diplomáticas. Vincular explícitamente una ambición geopolítica importante con una frustración personal relacionada con el Nobel de la Paz se percibe en Bruselas y en las capitales nórdicas como una señal alarmante, reveladora de una personalización extrema de la política exterior estadounidense.

Groenlandia en el corazón de una crisis transatlántica

Desde hace varias semanas, Trump ha enfatizado que Groenlandia es de vital importancia estratégica para la seguridad mundial. Afirma que Dinamarca sería incapaz de proteger el territorio frente a Rusia o China, e incluso cuestiona la legitimidad histórica de la soberanía danesa, a pesar de tratados reconocidos desde hace tiempo por Washington.

Estas declaraciones han desencadenado una firme reacción de la Unión Europea, que se prepara para tomar medidas económicas de represalia masivas. La perspectiva de un enfrentamiento comercial importante se suma ahora a una crisis política y militar de gran envergadura, justo cuando Occidente intenta mantener una fachada de unidad en otros asuntos estratégicos.

El Nobel como catalizador político

El contexto hace que el episodio sea aún más delicado. El premio Nobel de la Paz 2025 fue otorgado a María Corina Machado, figura de la oposición venezolana, quien recientemente le entregó su medalla a Trump durante una ceremonia en la Casa Blanca. A pesar de este gesto simbólico, el presidente estadounidense nunca ha ocultado su amargura por no haber sido recompensado personalmente, ya que se atribuye el fin de varios conflictos desde su regreso al poder.

En Noruega, las autoridades recuerdan que el comité Nobel es independiente del gobierno, un punto que ya ha sido motivo de tensiones en el pasado, especialmente durante la atribución del premio a disidentes políticos.

Un clima de desconfianza duradera

Ante esta nueva declaración, Oslo llama a la calma y al diálogo directo. Pero en la sombra, muchos diplomáticos europeos creen que el problema es más profundo. La crisis de Groenlandia ya no es solo una disputa territorial o estratégica. Se ha convertido en el símbolo de un desalineamiento fundamental entre los Estados Unidos de Trump y sus aliados históricos.

En este contexto, la pregunta ya no es solo si Washington cumplirá sus amenazas, sino hasta dónde está dispuesta Europa a llegar para defender su soberanía y credibilidad frente a un socio que se ha vuelto impredecible.

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