El oro alcanza un récord histórico con un aumento de más del 2%, impulsado por las tensiones geopolíticas entre Washington y Europa en torno a Groenlandia.
El oro brilla en medio de la incertidumbre
El oro alcanzó un nuevo récord histórico la noche anterior, subiendo más del 2%, mientras Donald Trump se dirigía a Davos para abordar la crisis de Groenlandia. En un escenario de tensiones geopolíticas sin precedentes entre Washington y Europa, los inversores se refugian en activos seguros.
El metal precioso se beneficia plenamente del clima de incertidumbre. La perspectiva de un enfrentamiento diplomático sostenido, combinando amenazas territoriales y riesgos de guerra comercial, reaviva una tendencia bien conocida en los mercados: salir de los activos riesgosos para refugiarse en el oro.
Los mercados financieros intentan estabilizarse
A diferencia del oro, los mercados de acciones han mostrado signos de debilidad después de la fuerte corrección del día anterior. En la apertura de Wall Street, se esperaba que los índices estadounidenses cayeran, siguiendo las fuertes pérdidas de esta semana.
Cualquier estabilización sigue siendo frágil. Los inversores operan en un entorno donde las decisiones políticas predominan sobre los fundamentos económicos. La crisis de Groenlandia ya no se percibe como un mero episodio diplomático, sino como un factor de riesgo sistémico para las relaciones transatlánticas y el comercio mundial.
Trump mantiene la presión antes de Davos
Antes de su partida, Donald Trump afirmó nuevamente que “no puede haber marcha atrás” en su proyecto de adquisición de Groenlandia. Al ser cuestionado sobre los medios que estaría dispuesto a emplear, el presidente estadounidense mantuvo la ambigüedad, declarando simplemente: “Lo descubrirán”.
Su llegada a Davos fue retrasada por problemas técnicos en Air Force One, obligándolo a regresar a Washington. Un incidente simbólico, ocurriendo justo cuando la credibilidad y estabilidad de la política exterior de EE. UU. están siendo escrutadas de cerca por los mercados.
Una Europa bajo tensión, sin respuesta inmediata
En Europa, la incertidumbre es palpable. Los gobiernos aún no han decidido sobre una posible respuesta a las amenazas estadounidenses de imponer aranceles del 10% a varios países europeos que recientemente han fortalecido su presencia militar en Groenlandia.
Esta vacilación refleja la complejidad del asunto. Cualquier escalada comercial podría debilitar aún más una economía europea ya bajo presión, a la vez que aumentaría la volatilidad en los mercados financieros.
En Davos, las tensiones son evidentes. Incidentes diplomáticos han estallado al margen del foro, ilustrando el creciente malestar entre aliados históricos. Varios líderes económicos influyentes han criticado públicamente la estrategia de Washington, hablando de una relación transatlántica “dañada” y difícil de comprender.
El oro como barómetro de la crisis
La reacción del oro es inequívoca. Al alcanzar un récord, el metal envía una señal clara: los inversores se preparan para un período prolongado de inestabilidad política y financiera. En este contexto, los activos considerados neutrales y desvinculados de las decisiones gubernamentales recuperan un atractivo significativo.
Queda por verse si este movimiento representa un simple pico de estrés o el comienzo de una fase más duradera de revalorización de activos seguros. Todo dependerá de las discusiones en Davos y de la capacidad de las grandes potencias para desactivar una crisis que, por ahora, sigue pesando fuertemente en la confianza de los mercados globales.