Aranceles de chips chinos: un nuevo enfoque de EE. UU.

Los Estados Unidos han dado un paso sin precedentes en su política industrial y comercial. La Casa Blanca ha anunciado la imposición de aranceles equivalentes al 25 % del valor de las ventas de ciertos chips de inteligencia artificial de Nvidia y AMD con destino a China. Este mecanismo innovador está diseñado para permitir al gobierno federal capturar directamente una parte de los ingresos generados por la exportación de tecnologías estratégicas.

Un acuerdo transaccional asumido por la Casa Blanca

Detrás de esta decisión se encuentra un acuerdo negociado en secreto. En diciembre, la administración estadounidense acordó flexibilizar sus restricciones a la exportación para permitir a Nvidia entregar sus procesadores H200 a clientes chinos, que anteriormente estaban prohibidos. A cambio, Washington exigió recuperar el 25 % del valor de las ventas.

Los nuevos aranceles anunciados esta semana sirven para dar una base legal a este acuerdo. Según varios líderes del sector, este dispositivo pretende asegurar el acuerdo frente a posibles impugnaciones legales, integrándolo en una investigación de seguridad nacional sobre semiconductores que ya está en marcha.

El presidente estadounidense respalda completamente este enfoque. Para la Casa Blanca, es un “buen acuerdo”: las empresas pueden exportar, pero el Estado recoge directamente una parte sustancial de los ingresos.

Chips seleccionados: un alcance aún evolutivo

Los aranceles afectan principalmente a los procesadores H200 de Nvidia y al MI325X de AMD. El gravamen se aplica cuando estos chips se importan primero a Estados Unidos antes de ser reenviados a clientes internacionales, incluida China. Sin embargo, los componentes destinados a fortalecer la infraestructura de IA en suelo estadounidense no están sujetos a este impuesto.

Esta distinción refleja la estrategia de Washington: fomentar la producción y el uso nacional mientras se monetiza el acceso a los mercados extranjeros. Pero el documento presidencial también contiene una amenaza. Una segunda fase de la investigación podría resultar en aranceles mucho más amplios, que afecten a todos los semiconductores y sus derivados.

Un precedente con graves consecuencias para la industria tecnológica

Este dispositivo marca un punto de inflexión. Hasta ahora, Estados Unidos ha utilizado principalmente los controles a la exportación como palanca geopolítica. Ahora también los están utilizando como fuente directa de ingresos. Para Nvidia y AMD, el impacto financiero es inmediato: un impuesto del 25 % sobre las ventas que ya están sujetas a fuertes restricciones políticas.

Nvidia ha aplaudido públicamente la decisión, considerando que equilibra los intereses económicos y de seguridad nacional. Las empresas estadounidenses saben que una negativa categórica a exportar a China tendría consecuencias mucho más graves en sus resultados, en un contexto en el que este mercado sigue siendo crucial a pesar de las tensiones.

La incertidumbre china en el trasfondo

Sin embargo, no hay garantía de que estos chips lleguen realmente a sus clientes finales. Las autoridades chinas están dando señales de favorecer la autosuficiencia tecnológica y alientan a las empresas locales a optar por alternativas nacionales. Instrucciones recientes habrían incluso bloqueado temporalmente algunos procedimientos de despacho aduanero.

Más allá de Nvidia y AMD, esta decisión ilustra una tendencia más amplia: la transformación de las cadenas de valor tecnológicas en herramientas de política económica y presupuestaria. Para los mercados, el mensaje es claro. El acceso a la tecnología estadounidense ahora tiene un precio, establecido directamente por el Estado.

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