El mercado cripto aborda 2026 con un paradoja cada vez más evidente. A simple vista, los flujos institucionales están de vuelta. Los ETF spot registran nuevas entradas netas, brindando un apoyo tangible a los precios después de un mes de diciembre marcado por la volatilidad y las salidas de capital. Pero bajo esta aparente estabilidad, las señales onchain cuentan otra historia: la de un mercado agotado, más respaldado por los flujos que por una convicción sostenible.
El regreso de los flujos ETF como estabilizador a corto plazo
Entre el 29 de diciembre y el 2 de enero, los ETF bitcoin spot registraron aproximadamente 459 millones de dólares en entradas netas. Los ETF de Ethereum atrajeron 161 millones de dólares adicionales, mientras que los productos relacionados con XRP captaron cerca de 43 millones. En total, estos ETF generaron cerca de 14 mil millones de dólares en volumen en el período.
Este repunte contrasta claramente con la dinámica observada a principios de diciembre, cuando las repetidas ventas afectaron el sentimiento y acentuaron la presión bajista. La sincronización no es casual. El comienzo de año coincide tradicionalmente con un reinicio de balances, con un retorno gradual de inversores institucionales tras los arbitrajes fiscales y la reducción del riesgo de fin de ejercicio.
Estos flujos han ayudado a mantener la volatilidad en un entorno de liquidez aún parcialmente degradada. El bitcoin ha oscilado en un rango estrecho, fluctuando entre finales de los 80,000 dólares y el umbral de los 93,000 dólares, sin una ruptura clara de la estructura.
Des prix stables, mais un marché sans élan
A pesar de este apoyo, la acción de los precios sigue reflejando un mercado vacilante. Bitcoin lucha por establecerse de manera sostenida por encima de sus resistencias recientes, mientras que Ethereum se mantiene alrededor de los 3,200 dólares sin un catalizador claro. En cuanto a los altcoins, el desempeño es heterogéneo, reflejando una asignación prudente en lugar de un retorno masivo del riesgo.
Esta compresión de la volatilidad es típica de las fases avanzadas del ciclo. Los movimientos son menos direccionales, los volúmenes se concentran en productos derivados y los flujos secundarios prevalecen sobre la demanda orgánica. En otras palabras, el mercado se mantiene, pero aún no respira.
Les signaux onchain virent au jaune
Es en el terreno onchain donde la fragilidad se manifiesta con mayor claridad. La variación en 30 días de la capitalización realizada de bitcoin volvió a terreno negativo a finales de diciembre, poniendo fin a uno de los periodos más largos de formación de capital positiva en la historia de la red.
Más preocupante aún, los detentores a largo plazo comienzan a materializar pérdidas, a pesar de los precios relativamente estables. Este comportamiento sugiere una erosión progresiva de la paciencia en lugar de un shock emocional. Los inversores no venden en pánico, sino por cansancio.
Esta dinámica se observa a menudo cuando el tiempo se convierte en el principal factor de estrés. Los precios no caen bruscamente, pero la falta de avance termina afectando. El capital se desvincula lentamente, buscando oportunidades percibidas como más dinámicas en otros lugares.
Un mercado impulsado por los flujos, pero aún falta convicción
Para varios analistas, el mensaje es claro. El mercado cripto actual está respaldado por flujos externos, principalmente a través de los ETF, pero aún carece de un motor interno sólido. Mientras la formación de capital onchain no se recupere, las entradas institucionales sirven principalmente como piso, no como trampolín.
Los mercados de derivados confirman esta lectura. La posición en opciones ha mejorado ligeramente, con una disminución en la demanda de protección a la baja y un renovado interés en exposiciones alcistas a más largo plazo. Pero al mismo tiempo, las sesiones estadounidenses continúan socavando los rebotes, señal de que la confianza sigue siendo condicional.
2026 comienza, pero el test será mental
El comienzo de 2026 muestra un mercado más limpio que en diciembre, pero aún no regenerado. Los flujos ETF han cumplido su papel de amortiguador. Han evitado una corrección más profunda y han estabilizado los precios en un contexto macro aún incierto.
Para iniciar una nueva fase alcista sostenible, el mercado tendrá que enfrentar otro test, más sutil: el de la resistencia. Mientras la dinámica repose más en la mecánica de los flujos que en una convicción renovada de los inversores onchain, el avance seguirá siendo frágil.
En resumen, el miedo ha retrocedido, pero ha dejado lugar a algo más insidioso. El cansancio. Y en los ciclos cripto, es a menudo él quien dicta el próximo gran movimiento.