Vitalik Buterin ha entregado un mensaje directo al ecosistema de Ethereum: el enfoque histórico que coloca a los layer 2 como el principal impulsor de la escalabilidad ya no se sostiene. Esta posición sacude las bases para muchas redes construidas alrededor de Ethereum y cuestiona una década de discursos sobre la escalabilidad.
Una promesa de descentralización difícil de mantener para los L2
El primer punto que enfatiza Vitalik es la trayectoria de los propios layer 2. Según el modelo original, estas redes debían alcanzar gradualmente altos niveles de descentralización y seguridad, heredando plenamente las garantías de Ethereum.
En la práctica, esta evolución ha sido mucho más lenta y complicada de lo esperado. Varios layer 2 siguen dependiendo de mecanismos de control centralizados, como puentes gobernados por multisig, o aún no han logrado los niveles prometidos de descentralización avanzada.
Para Vitalik, la conclusión es clara: redes de alta velocidad conectadas a Ethereum a través de puentes controlados por unos pocos no pueden considerarse una extensión directa de la seguridad de Ethereum. Ofrecen capacidad transaccional, pero no la misma garantía fundamental.
Ethereum escala por sí mismo ahora
El segundo elemento clave de su argumento es la evolución del layer 1. A diferencia de la situación en 2021 o 2022, Ethereum ya no es una red estructuralmente congestionada. Las tarifas siguen siendo bajas y se espera un aumento significativo en los límites de gas en 2026.
En otras palabras, Ethereum ahora es capaz de producir más espacio de bloque directamente en su capa principal. En este contexto, la idea de que casi toda la actividad debe externalizarse a layer 2 para que la red funcione se vuelve menos relevante.
Según Buterin, “escalar Ethereum” implica crear grandes cantidades de espacio de bloque que se benefician plenamente de las garantías de la red: validez de las transacciones, resistencia a la censura, irreversibilidad y neutralidad, siempre que Ethereum funcione correctamente.
“No estás escalando Ethereum”
Es sobre esta base que expresa su crítica más contundente. Crear una cadena compatible con EVM capaz de procesar miles de transacciones por segundo no es suficiente. Si su conexión con Ethereum se basa en un puente centralizado o en un control discrecional, entonces no se trata de una escalabilidad en el sentido estricto.
Este punto apunta directamente a algunos proyectos que afirman contribuir a la escalabilidad de Ethereum, manteniendo un fuerte control sobre su infraestructura. Según Vitalik, estos sistemas pueden ser útiles, pero no deben presentarse como una extensión directa de la red principal.
Un cambio de rol para los layer 2
Buterin no aboga por abandonar los layer 2. Más bien propone clarificar su rol. A medida que Ethereum escala en el layer 1, los L2 ya no deben actuar como “shards oficiales”, sino como redes especializadas, con compromisos asumidos.
Algunos pueden priorizar el cumplimiento normativo, aunque mantengan un control centralizado. Otros pueden centrarse en la privacidad, casos de uso aplicativos específicos, confirmaciones ultrarrápidas o usos no financieros. Estas elecciones son legítimas, siempre que se presenten claramente a los usuarios.
Un mensaje de madurez para el ecosistema
En definitiva, la postura de Vitalik marca un hito de madurez. La era en la que toda capacidad transaccional conectada a Ethereum se consideraba automáticamente escalabilidad ha terminado. El mercado se vuelve más exigente en cuanto a la naturaleza de las garantías ofrecidas.
Para los layer 2, el mensaje es claro: o cumplen plenamente con los estándares de descentralización y seguridad de Ethereum, o deben definirse como algo diferente. En ambos casos, la transparencia prevalece sobre el marketing.