El arresto de Nicolás Maduro: impacto en los mercados

El arresto de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos marca un precedente histórico y aclara bruscamente la relación de poder estadounidense.

Llega el fin de semana: un giro en la geopolítica

El fin de semana marcó un quiebre histórico en las relaciones internacionales. Por primera vez en más de treinta años, Estados Unidos capturó a un jefe de Estado latinoamericano en ejercicio. Nicolás Maduro fue arrestado por fuerzas especiales estadounidenses, sacado de Venezuela y acusado en Estados Unidos. El evento va más allá del ámbito político regional. Rediseña los equilibrios geopolíticos, energéticos y financieros, con efectos inmediatos en los mercados.

Lo que sucedió: una operación militar sin precedentes

Sábado, Donald Trump anunció que Estados Unidos había llevado a cabo una operación militar a gran escala contra Venezuela, que involucraba alrededor de 150 aeronaves y ataques dirigidos a Caracas. Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados durante una incursión nocturna liderada por fuerzas especiales, con apoyo directo de inteligencia estadounidense.

Washington asumió públicamente la operación. Trump afirmó que Estados Unidos iba a “liderar el país” hasta que se produjera una transición considerada aceptable, sin descartar una presencia militar en el terreno. También afirmó que los intereses petroleros estadounidenses serían centrales en la etapa post-Maduro, mencionando explícitamente el acceso a las infraestructuras energéticas y una compensación financiera por los costos de la intervención.

En el plano legal, Maduro está siendo procesado en Nueva York por narcoterrorismo y tráfico de cocaína. La Casa Blanca justifica la operación por imperativos de seguridad nacional, a pesar de la falta de autorización del Congreso, un punto que ya alimenta fuertes tensiones políticas en Washington.

En Caracas, el poder está fragmentado. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha sido reconocida como líder de facto por el ejército, mientras denuncia una agresión imperialista. Los aliados tradicionales de Venezuela, Rusia y Cuba a la cabeza, condenaron la intervención. Por otro lado, algunos líderes latinoamericanos, como Javier Milei en Argentina, han aplaudido el evento.

El primer impacto: una onda de choque en los activos de riesgo

Desde la reapertura de los mercados, la reacción fue rápida pero contradictoria. Contrariamente a los escenarios clásicos de crisis geopolítica, el evento no provocó una huida masiva hacia los activos refugio. Por el contrario, los mercados se volcaron al modo ‘risk-on’.

Las acciones asiáticas alcanzaron nuevos máximos, impulsadas por los valores tecnológicos y el impulso relacionado con la inteligencia artificial. Los mercados cripto reaccionaron fuertemente. El bitcoin alcanzó los 93,000 dólares en la sesión, desencadenando una ola de liquidaciones de posiciones vendedoras. Se borraron más de 260 millones de dólares en cortos en 24 horas, reflejando un reposicionamiento brusco de los operadores.

Este movimiento se explica por un factor clave: la desaparición repentina de un riesgo político considerado congelado desde hace años. Para los mercados, el arresto de Maduro se interpreta no como una escalada incontrolable, sino como una aclaración brutal de la relación de poder estadounidense.

El petróleo: paradójicamente bajo presión

El mercado petrolero entregó la lectura más sorprendente. A pesar de que Venezuela posee alrededor del 17 % de las reservas probadas de petróleo a nivel mundial, los precios han retrocedido. El Brent volvió a caer por debajo de los 60 dólares por barril, mientras que el WTI se situó alrededor de los 57 dólares.

Esta caída refleja una anticipación a medio plazo. A corto plazo, existe un riesgo operativo, con alrededor de 800,000 barriles por día potencialmente perturbados. Pero los inversores ya están pensando más allá del impacto inicial. Un cambio de régimen en Caracas, acompañado de un alivio de las sanciones y un retorno masivo de las principales petroleras occidentales, podría transformar a Venezuela en una fuente de nueva oferta estructural.

Los mercados están contemplando un escenario en el que el petróleo venezolano vuelva a ser explotable a gran escala, ejerciendo presión a la baja sobre los precios mundiales en un contexto de demanda incierta.

Los ganadores inmediatos: energía y defensa

Los mercados de acciones rápidamente identificaron a sus beneficiarios. Las empresas energéticas estadounidenses aumentaron. Chevron, que ya está presente en Venezuela a través de una licencia especial, subió cerca del 9%. Halliburton y ConocoPhillips ganaron alrededor del 10%, mientras que ExxonMobil avanzó de manera más modesta.

La lógica es clara. Los inversores anticipan un ciclo masivo de reconstrucción de las infraestructuras petroleras, con un acceso privilegiado para las empresas estadounidenses, especialmente aquellas cuyos activos fueron nacionalizados durante la era Chávez.

En Europa, los valores de defensa también se beneficiaron del mensaje enviado por Washington. Rheinmetall y Saab registraron aumentos significativos. El mensaje implícito es claro: Estados Unidos está dispuesto a emplear la fuerza de manera unilateral, lo que refuerza la prima geopolítica sobre el sector de armamento.

Oro y refugios: una reacción medida

El oro aumentó, superando los 4,400 dólares la onza, pero sin movimientos de pánico. El dólar, por su parte, se mantuvo relativamente estable. Esta ausencia de estrés extremo muestra que los mercados consideran que el evento está bajo control, a pesar de su naturaleza histórica.

Un precedente con importantes consecuencias

Más allá de las reacciones a corto plazo, el arresto de Maduro crea un precedente significativo. Cuestiona las reglas implícitas de la soberanía estatal y refuerza la idea de que las sanciones pueden ser seguidas ahora de acciones militares directas.

Para los mercados emergentes, el mensaje es contundente. El riesgo político ya no es solo un parámetro macro abstracto. Se convierte en un factor binario, capaz de provocar un colapso o una rápida revalorización de los activos según la alineación geopolítica.

Para los mercados globales, el fin de semana marca un punto de inflexión. El mundo entra en una fase en la que la geopolítica no solo influencia los mercados. Los reestructura. Y los inversores deberán integrar un factor adicional: la voluntad estadounidense de actuar, rápidamente y sin rodeos.

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