El oro supera los 5,000 dólares por onza y alcanza los 5,110 dólares, con un aumento mensual del 18 %, marcando su mejor desempeño en más de 40 años en un contexto de extrema aversión al riesgo de los mercados.
Una aceleración alimentada por los choques geopolíticos
El rally comenzó la semana pasada cuando las tensiones en torno a Groenlandia avivaron temores de un enfrentamiento a largo plazo entre las grandes potencias. Desde entonces, la dinámica se ha alimentado a sí misma. Venezuela, Irán, Ártico, fragilidades políticas en los EE. UU.: la acumulación de incertidumbres empuja a los inversores a refugiarse masivamente en activos considerados ‘fuera del sistema’.
El dólar y los bancos centrales en el trasfondo
La desconfianza hacia el dólar se intensifica, principalmente debido a la volatilidad política en EE. UU. y las persistentes preguntas sobre la solidez institucional del país. Un dólar más débil hace que el oro sea más atractivo para los inversores internacionales, alimentando la demanda.
Flujos récord hacia productos financieros respaldados por oro
Los inversores institucionales no se quedan atrás. Los flujos hacia los ETF respaldados por oro alcanzaron un récord absoluto el año pasado, con cerca de 89 mil millones de dólares inyectados. Este número refleja un cambio profundo: el oro ya no es solo un activo defensivo puntual, sino una pieza estratégica en la asignación a largo plazo.
El Japón, catalizador inesperado
Otro factor que aceleró el movimiento fue el mercado de bonos japonés. Las recientes tensiones en los rendimientos, debido a preocupaciones sobre los planes de gastos públicos del país, han fortalecido el atractivo de los refugios seguros. La caída del dólar frente al yen, alimentada por especulaciones sobre una posible intervención, también ha respaldado los metales preciosos.
Una señal fuerte para los mercados globales
Históricamente, cada gran umbral superado por el oro corresponde a un período de ruptura. Los 1,000 dólares durante la crisis financiera de 2008, los 2,000 dólares durante la pandemia, luego los 3,000 y 4,000 dólares durante el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
El paso por encima de los 5,000 dólares envía un mensaje claro: los mercados se preparan para una inestabilidad duradera, no solo un golpe pasajero. Solo queda por saber hasta dónde puede llegar esta dinámica. Pero una cosa es segura: el oro ha vuelto a ser el termómetro central del miedo global.