Bitcoin ha caído brevemente por debajo de los 87,000 dólares el domingo, alcanzando un mínimo cercano a los 86,000 dólares durante la noche, prolongando una corrección que ha estado en marcha desde la semana pasada. Este movimiento se produce en un contexto de nerviosismo macroeconómico y geopolítico, mientras los mercados se posicionan frente al riesgo de un cierre del gobierno estadounidense y antes de la primera decisión de política monetaria de la Reserva Federal en este año.
Una purga alimentada por el apalancamiento
La caída ha venido acompañada de una nueva ola de liquidaciones. Unos 600 millones de dólares en posiciones largas con apalancamiento fueron liquidados durante las últimas 24 horas, con casi 70 millones en contratos de futuros de bitcoin y 45 millones en los vinculados a ETH.
Este tipo de movimiento es común los fines de semana, donde la menor liquidez amplifica los ajustes de posiciones. Después de una semana marcada por una fuerte volatilidad en las divisas y los mercados de bonos, muchos traders han reducido su exposición, aumentando la presión vendedora en las criptomonedas.
El yen japonés y el riesgo político estadounidense en el fondo
Los operadores comienzan la nueva semana con cautela, especialmente en Asia. La posibilidad de una intervención en el yen japonés vuelve a estar sobre la mesa, después de que la Primera Ministra Sanae Takaichi advirtiera sobre movimientos ‘anormales’ en la divisa. Estas declaraciones se producen tras un fuerte rebote del yen el viernes, lo que ha avivado la aversión al riesgo en los escritorios regionales, incluso sin una acción concreta de las autoridades.
En Estados Unidos, el clima político agrega una capa de incertidumbre. El líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, anunció que su partido bloqueará un importante proyecto de ley presupuestaria si los fondos del Departamento de Seguridad Nacional no se retiran del texto. Esta postura aumenta el riesgo de un cierre parcial del gobierno federal.
En términos históricos, estos episodios de enfrentamientos presupuestarios tienden a ejercer presión a corto plazo sobre los activos de riesgo, incluido bitcoin, debido a las tensiones temporales en la liquidez y un renovado temor al riesgo. Los mercados de predicción estiman actualmente que hay más del 70% de probabilidad de un cierre gubernamental para fin de mes.
La Fed y los gigantes de la tecnología en la mira
La semana que viene se presenta particularmente agitada. Los inversores esperan los resultados de varios gigantes tecnológicos estadounidenses, incluyendo Microsoft, Meta, Tesla y Apple. Los comentarios sobre la inteligencia artificial serán examinados de cerca, ya que estas empresas siguen marcando la pauta en los mercados bursátiles.
En este contexto, Bitcoin continúa comportándose como un activo arriesgado clásico, sensible a los mismos catalizadores que las acciones tecnológicas. Cualquier sorpresa en los informes o perspectivas podría impactar rápidamente en las criptomonedas.
Finalmente, la primera reunión de la Reserva Federal del año será otro punto de tensión. Si el mercado espera en gran medida que se mantenga la política actual de tasas de interés, los comentarios de Jerome Powell durante la rueda de prensa serán decisivos. El menor cambio en la inflación, el crecimiento o el cronograma de reducción de tasas podría provocar nuevos movimientos bruscos.
A corto plazo, el mercado de criptomonedas sigue pendiente de estos factores externos. Mientras la visibilidad macroeconómica no mejore, Bitcoin parece destinado a operar en un entorno inestable, donde cada movimiento político o monetario puede desencadenar una reacción en cadena.