Turkmenistán: Legalización y regulación de criptomonedas

El Turkmenistán ha dado un giro. El país de Asia central ha legalizado oficialmente la minería de criptomonedas y las plataformas de intercambio, con el objetivo de dinamizar su economía y atraer capitales extranjeros. Una decisión trascendental para un Estado históricamente cerrado, altamente centralizado y dependiente de sus exportaciones de hidrocarburos.

Un marco legal inédito para los activos digitales

La nueva ley sobre activos virtuales entró en vigor después de ser firmada el 28 de noviembre por el presidente Serdar Berdimuhamedow. Establece por primera vez un marco legal claro para el uso, creación e intercambio de criptomonedas en el territorio turkmeno.

El texto adopta una postura cautelosa pero firme. Los activos digitales son definidos como bienes, no como una moneda legal o instrumentos financieros similares a valores. Se clasifican en dos categorías: los activos respaldados por un activo subyacente, como los stablecoins, y los activos no garantizados, como el bitcoin. En todos los casos, su uso como medio de pago para bienes o servicios sigue estrictamente prohibido. Las criptomonedas son permitidas como activos de retención o inversión, no como moneda.

La minería de criptomonedas ahora está permitida, tanto para empresas como para particulares. Sin embargo, esta actividad está regulada. Los mineros deberán obligatoriamente registrarse ante el Banco Central del Turkmenistán y cumplir con normas técnicas establecidas por las autoridades.

El legislador también se ha asegurado de prohibir explícitamente ciertas prácticas, como el cryptojacking, es decir, la explotación clandestina de los recursos informáticos de otros. Una clara señal de que el país desea atraer actores industriales estructurados, en lugar de tolerar actividades grises o informales.

En un país con importantes recursos energéticos, esta apertura podría atraer a operadores extranjeros en busca de jurisdicciones aún poco explotadas.

Exchanges autorizados, pero estrechamente supervisados

La ley también permite la operación de plataformas de intercambio y servicios de custodia de activos digitales, siempre y cuando obtengan una licencia emitida por el banco central. Se permite la participación de entidades extranjeras, excepto aquellas basadas en jurisdicciones offshore o vinculadas a estructuras opacas.

Las obligaciones de cumplimiento son rigurosas. Los exchanges deberán aplicar estrictas reglas de conocimiento del cliente y lucha contra el lavado de dinero. Las transacciones anónimas y los monederos no identificados están prohibidos, lo que sitúa al marco turkmeno en el extremo opuesto de los enfoques permisivos observados en ciertas zonas emergentes.

Una estrategia económica asumida

La legalización de las criptomonedas ha estimulado considerablemente el crecimiento económico en países en desarrollo al fortalecer la inclusión financiera y proporcionar la claridad legal necesaria para atraer inversiones directas extranjeras digitales.

Esta legalización forma parte de una reflexión más amplia. Un estudio publicado en 2025 sobre los países miembros de la Organización para la Cooperación Islámica concluyó que la regulación legal de las criptomonedas favorece el crecimiento económico y la inversión extranjera digital.

Para Turkmenistán, el desafío es claro: diversificar una economía aún ampliamente dependiente del gas, al tiempo que moderniza su infraestructura financiera. Al tratar las criptomonedas como una clase de activos regulada en lugar de una moneda alternativa, el país intenta capturar los beneficios económicos de la cadena de bloques sin perder el control.

Resta por ver si los actores internacionales responderán. El marco está establecido. La verdadera atracción dependerá ahora de su aplicación concreta y de la estabilidad regulatoria a largo plazo.

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