Paul Atkins ha sido validado por la comisión bancaria del Senado para liderar la SEC, respaldado por los republicanos a pesar de las críticas de algunos demócratas sobre sus afinidades ideológicas.
Su nombramiento forma parte de la voluntad de Donald Trump de desmantelar la regulación de criptomonedas establecida por Gary Gensler, con un cambio que ya se inició bajo Mark Uyeda.
Surgieron sospechas de conflictos de intereses en torno a World Liberty Financial y la creciente influencia de Elon Musk en la SEC, alimentando las preocupaciones sobre la independencia de los reguladores.
El elegido por Trump para la presidencia de la SEC confirmado
El Senado de Estados Unidos dio un paso más en la reestructuración del panorama financiero nacional. La comisión bancaria del Senado aprobó la nominación de Paul Atkins como jefe de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC), abriendo el camino para una votación final en sesión plenaria. Como ex comisionado de la SEC, Atkins podría representar un punto de inflexión en la regulación de activos digitales.
Un perfil controvertido, pero respaldado por la mayoría republicana
Con 13 votos a favor y 11 en contra, la comisión aprobó la designación de Paul Atkins para dos mandatos consecutivos: el que quedó vacante tras la salida de Gary Gensler, que concluye en junio de 2026, y otro hasta 2031. El apoyo republicano no deja lugar a dudas, y los observadores estiman que la aprobación final por el Senado, de mayoría conservadora, será solo una formalidad.
El presidente de la comisión, Tim Scott, elogió la nominación, afirmando que Atkins aportará “la esperada claridad en los activos digitales”. Una opinión que no es compartida por los demócratas. Elizabeth Warren, la única representante de su partido presente ese día, criticó la afinidad ideológica de Atkins con figuras controvertidas como Elon Musk o Sam Bankman-Fried, a quienes acusa de querer “desmantelar las agencias federales”.
Una dinámica de desmantelamiento regulatorio iniciada
La confirmación de Atkins se enmarca en una estrategia claramente asumida por Donald Trump, quien prometió durante su campaña destituir a Gary Gensler tan pronto regresara a la Casa Blanca. Eso sucedió el 20 de enero, día de la investidura, abriendo un período de presidencia interina bajo Mark Uyeda, favorable a una postura más conciliadora con la industria cripto.
Bajo Uyeda, la SEC ya ha abandonado varios procedimientos emblemáticos iniciados bajo Gensler, especialmente contra empresas cuyos directivos apoyaron financieramente la campaña de Trump, como Ripple Labs. Este retiro judicial marca un claro quiebre con la política de “regulación por represión” atribuida al ex presidente de la institución.
Una amenaza para la independencia de los reguladores?
Las preocupaciones no se limitan a los favores hacia ciertas empresas. Ahora, los demócratas exigen la conservación de toda la comunicación interna relacionada con World Liberty Financial, una empresa cripto sospechada de tener conexiones privilegiadas con la nueva administración y la familia Trump. La sospecha de conflicto de intereses planea sobre lo que podría convertirse en un asunto de Estado.
Más allá aún: el equipo de “eficiencia gubernamental” de Elon Musk, recientemente incorporado a la estructura trumpista, habría obtenido amplio acceso a los sistemas internos de la SEC. Algunos lo interpretan como el comienzo de una purga de funcionarios y una reorganización radical de la agencia, que podrían alterar el equilibrio de los mercados financieros.
Un nuevo rostro para las finanzas estadounidenses
Si la confirmación de Paul Atkins ya no generara muchas dudas, simbolizaría mucho más que un simple cambio de dirección. Está a punto de producirse un cambio fundamental en la filosofía de la regulación financiera estadounidense, caracterizada por una desregulación asumida, proximidad con los actores privados y sospechas de influencia política. El rostro de Wall Street y tal vez el futuro del sector cripto podrían experimentar transformaciones duraderas.