Un umbral político se ha cruzado en Washington. Los fiscales federales han iniciado una investigación penal contra Jay Powell, presidente de la Reserva Federal, en torno a un proyecto de renovación de 2.5 mil millones de dólares de la sede de la institución. Una iniciativa sin precedentes, que se produce en un clima de confrontación abierta entre la Casa Blanca y el banco central.
Una investigación penal con implicaciones explosivas
Según Jay Powell, la Fed recibió el viernes citaciones de un gran jurado, acompañadas de una amenaza explícita de acusación. El objeto formal de la investigación se centra en su testimonio ante el Congreso el verano pasado sobre la renovación de la sede de la Reserva Federal, un proyecto cuyo costo se desvió significativamente.
Pero para Powell, el asunto va mucho más allá de un tema inmobiliario. En un mensaje de vídeo, ha denunciado una acción “sin precedentes”, que describe como un pretexto para cuestionar la independencia del banco central. El mensaje es claro: esta investigación sería la consecuencia directa del rechazo de la Fed a obedecer las presiones políticas a favor de fuertes recortes de tasas.
El pulso sobre las tasas de interés en el trasfondo
Desde hace meses, Donald Trump ha intensificado los ataques contra el presidente de la Fed, a quien acusa de frenar artificialmente el crecimiento manteniendo tasas demasiado altas. El presidente ha exigido públicamente un rápido retorno de las tasas alrededor del 1 %, calificando a Powell de responsable de un ajuste monetario innecesariamente brusco.
Jay Powell ha respondido frontalmente. Según él, la amenaza de juicio proviene del hecho de que la Fed establece su política monetaria en función de lo que considera el interés general, y no según las preferencias del poder ejecutivo. También ha afirmado que no renunciará, a pesar de la presión, invocando su deber de servicio público.
Los mercados reaccionan inmediatamente
El anuncio de la investigación ha provocado una conmoción en los mercados financieros. El oro ha alcanzado un nuevo récord histórico, avanzando casi un 2 % para superar los 4,600 dólares la onza, un movimiento clásico cuando la independencia de la Fed se percibe como amenazada.
El dólar ha retrocedido alrededor de un 0.5 % frente a una cesta de monedas, mientras que los contratos de futuros de acciones estadounidenses han cedido terreno. Los rendimientos de los bonos también han reaccionado, con los inversionistas comenzando a incorporar un mayor riesgo de deriva inflacionaria si la credibilidad de la política monetaria se debilitara. Bitcoin, por su parte, ha vacilado, rebotando primero por encima de los 92,000 dólares antes de caer a 90,500 $.
Una creciente preocupación institucional
Varios economistas y exfuncionarios monetarios han calificado la investigación como un desarrollo profundamente preocupante. La idea de que un gobierno pueda utilizar el arma judicial para influir en la política monetaria cuestiona un pilar fundamental del sistema financiero estadounidense.
En el Congreso, algunas voces republicanas también comienzan a alarmarse. Senadores han advertido que este asunto podría bloquear el nombramiento del sucesor de Powell hasta que se aclare el caso.
Un precedente de gran alcance
Jay Powell debe dejar su cargo en mayo. Pero el asunto va más allá de su persona. Plantea una pregunta central para los mercados mundiales: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el ejecutivo estadounidense para retomar el control de la política monetaria?
Si la presión política se intensificara, los inversionistas podrían exigir una prima de riesgo más alta sobre los activos estadounidenses. Este caso, ya explosivo, podría convertirse en uno de los principales puntos de quiebre entre el poder político y la estabilidad financiera en 2026.