Depósitos, Stablecoins y el Cambio Bancario

Brian Moynihan, CEO de Bank of America, ha advertido que hasta 6 billones de dólares en depósitos podrían abandonar los bancos tradicionales a favor de stablecoins si se les permitiera ofrecer intereses. Esto equivaldría a cerca de un tercio del total de depósitos en bancos comerciales en los Estados Unidos.

Una amenaza sistémica para el modelo bancario

Este aviso se realizó durante la presentación de resultados trimestrales de Bank of America. Según Moynihan, esta estimación se basa en trabajos realizados por el Tesoro de los EE.UU. Si las stablecoins pueden ofrecer rendimientos comparables o superiores a los depósitos bancarios tradicionales, una porción significativa del ahorro podría migrar fuera del sistema bancario.

El problema no es solo la competencia para los bancos, es estructural. Las stablecoins están respaldadas por reservas invertidas mayoritariamente en bonos del Tesoro o instrumentos monetarios líquidos, que no se reinvierten en la economía a través de créditos, a diferencia de los depósitos bancarios.

Menos depósitos significarían una menor capacidad de préstamo para hogares y empresas, obligando a los bancos a financiarse en los mercados mayoristas a un costo más elevado, con un impacto directo en las tasas de crédito y la rentabilidad del sector.

Si retiran depósitos, ya no podrán otorgar préstamos o tendrán que obtener financiamiento mayorista, lo que tiene un costo.

El corazón del debate: el rendimiento de las stablecoins

Para evitar este escenario, los bancos estadounidenses ejercen una fuerte presión sobre el legislador. El proyecto de ley sobre la estructura de los mercados de criptomonedas actualmente en debate en el Senado propone prohibir el pago de intereses o rendimientos pasivos en las stablecoins simplemente retenidas en cartera.

No obstante, el texto introduce una distinción clave. Las recompensas ‘activas’ seguirían permitidas, es decir, los rendimientos vinculados a actividades específicas como el staking, la provisión de liquidez o el aporte de colateral no estarían afectados por la prohibición. Esto es un intento de compromiso para frenar la salida de depósitos bancarios sin sofocar completamente la innovación en criptomonedas.

Esta distinción está lejos de generar consenso. Para los actores de criptomoneda, penaliza artificialmente a las stablecoins en comparación con productos bancarios o fondos monetarios. Para los bancos, quizás no vaya lo suficientemente lejos.

Una batalla política bajo alta tensión

Este debate se produce en un contexto legislativo explosivo. Se han presentado más de 70 enmiendas antes del examen del texto en la comisión del Senado, lo que demuestra la intensidad del cabildeo de ambos bandos. A esto se suman tensiones políticas, especialmente en torno a las relaciones entre el presidente de EE.UU. y varios proyectos de criptomonedas, lo que dificulta cualquier búsqueda de compromiso.

El calendario es ajustado y el resultado incierto. El reciente aplazamiento de la aprobación del proyecto muestra que las negociaciones están lejos de cerrarse. Algunos actores importantes del sector, incluidas grandes plataformas de criptomonedas, ya han retirado su apoyo al texto, considerando que amenaza directamente la economía de las stablecoins.

Unos estratégico para el futuro del dólar digital

Detrás de este enfrentamiento se plantea una pregunta fundamental: ¿quién controlará la forma digital del dólar? Si las stablecoins se convierten en instrumentos de rendimiento a gran escala, podrían redefinir la arquitectura financiera estadounidense. Por otro lado, una prohibición demasiado estricta podría frenar la innovación y empujar estos usos fuera de los EE.UU.

Para Brian Moynihan, el mensaje es claro. Permitir que miles de millones de dólares en depósitos fluyan hacia las stablecoins no sería simplemente un ajuste del mercado, sino un golpe importante para el sistema bancario y el financiamiento de la economía real.

Artículo anterior

Flujos institucionales impulsan las criptomonedas

Entradas relacionadas