El mercado cripto experimentó un cambio brusco. Bitcoin superó los 95.000 dólares, impulsado por un aumento en el optimismo macroeconómico y un renovado apetito por el riesgo. Además, ETH, SOL y DOGE registraron un espectacular aumento, con incrementos de entre 7 % y 9 % en tan solo 24 horas.
Una distensión macro que libera el mercado
El detonante vino de Estados Unidos. Los últimos datos de inflación tranquilizaron a los mercados, fortaleciendo la perspectiva de un entorno monetario más favorable en 2026. La presión sobre los rendimientos de los bonos disminuyó, mejorando las condiciones de liquidez en general. Una combinación históricamente favorable para los activos de riesgo, especialmente para las criptomonedas.
En este contexto, Bitcoin aumentó más de un 4 %, regresando al nivel más alto de enero después de una fase de consolidación. ETH superó este rendimiento, con un aumento superior al 7 % alrededor de los 3.300 dólares, mientras que SOL, DOGE, XRP y BNB registraron ganancias de hasta el 9 %.
La Fed bajo presión, el dólar bajo presión
Además del factor inflacionario, se sumó un elemento político explosivo. Las crecientes tensiones en torno a la Reserva Federal, especialmente después de informes sobre presiones judiciales en la institución, debilitaron el dólar. Esta desconfianza hacia los bancos centrales avivó el interés por los activos no soberanos.
El enfoque es conocido en los mercados cripto: cuando se cuestiona la credibilidad o la independencia de las autoridades monetarias, Bitcoin vuelve a ser visto como un refugio alternativo por parte de algunos inversores. La narrativa actual está funcionando, aunque no siempre es así.
Un short squeeze masivo en los derivados
La violencia del movimiento se explica también por la estructura del mercado. Los traders estaban mayoritariamente en posiciones cortas antes de la publicación de los datos de inflación. Cuando los precios comenzaron a acelerar, las liquidaciones se sucedieron.
En menos de 24 horas, se liquidaron más de 688 millones de dólares en posiciones de derivados, de los cuales aproximadamente 603 millones provenían de posiciones cortas. Cerca de 122.000 traders fueron sacados a la fuerza, con una liquidación individual de casi 13 millones de dólares en un contrato ETH frente al dólar.
Este desequilibrio destaca cuán rápido cambió el sentimiento a corto plazo. El mercado castigó una lectura demasiado pesimista del entorno macro, alimentando un movimiento auto-reforzante típico de las fases de rápido crecimiento.
Un clima “Risk-On” generalizado
Los mercados tradicionales confirmaron esta transición. Las acciones asiáticas alcanzaron nuevos máximos, la plata superó los 90 dólares por onza por primera vez, y el oro se encuentra a unos pocos puntos de sus máximos históricos.
Estos indicios apuntan a una misma interpretación: los inversores buscan posicionarse en activos que se beneficien de un aflojamiento financiero y de una latente inestabilidad monetaria.
Un mercado más fuerte pero más nervioso
Con Bitcoin ahora cerca de niveles que han desencadenado ventas significativas en el pasado, la precaución es prudente. Los datos de los derivados muestran que el apalancamiento se está reconstruyendo rápidamente, abriendo la puerta a una mayor volatilidad en los próximos días.
Por el momento, el mensaje es claro: las criptomonedas han recuperado el liderazgo en un entorno macro más favorable. Sin embargo, a estos niveles, cada nuevo dato económico o declaración política podría ser suficiente para desencadenar movimientos igualmente violentos en ambas direcciones.